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jueves, 22 de diciembre de 2011

CANCIÓN DEL OLVIDADO


Nunca Júpiter pudo tanto sobre mí
Mientras Orión guardaba mi camino
Dejaría que tú fueses mi guía
Si yo sólo pudiera sortear mi destino
Pero cuanto más negra se torna la noche
Más brillante se hace mi desdicha

Miro a la Eternidad
Y sólo vislumbro vacío
Miro mi mediocridad
Y veo una broma del destino

Nunca un final fue más claro
Y nunca una fiesta tan fría
No habría dejado marcharte
Sin antes volver a buscar la salida
Nunca hubiera escrito mi vida
Sin tener su presencia y su guía

Miro a la Eternidad
Y sólo vislumbro vacío
Miro mi mediocridad
Y veo una broma del destino

 22/12/11 - Bajo la noche del caminante

jueves, 3 de marzo de 2011

PARADIGMAS

¿Entrada nueva o viejas salidas a la ya habitual falta de originalidad?

¿Escribir desde la cama porque la silla ya no te inspira o porque es realmente la almohada la que te susurra al oído?

¿En que momento pasó el móvil de ser una herramienta de comunicación a ser el cubo en el que arrojar los despojos de una mente cansada?

¿Pueden las vibraciones sonoras del aire convertirse en ovejas para ser contadas?

Y, lo que no es menos intrigante, ¿cómo es posible que una horda incontrolada de pequeños, estilizados y negros seres de retorcidas formas pedunculadas consigan aferrarse a las pestañas hasta lograr con su peso cerrar los ojos del que busca el sueño entre las páginas de un libro?

Tantas preguntas pueden hacerse como formas de encontrar el sueño haya.
Lo cierto es que llega un momento en que el peso de los párpados se hace insoportable mientras escribo y mis dedos se niegan a responder a las órdenes que la mente les dicta. Es en ese momento cuando el mundo real más allá del pellejo que define los confines de mis párpados deja de existir para dar paso a la realidad del mundo onírico que, aunque aparentemente vacío la mayoría de las veces, está ahí para tamizar los millones de datos que mi cerebro recibe a lo largo del día.
Sea como fuere, al día siguiente, si todo va como es de esperar, volveré a abrir los ojos y el mundo que desapareció detrás de mis párpados cerrados volverá a materializarse invitándome a salir de mi letargo primero y, más tarde, de la cama que, tan callada ella, veló mi inerte cuerpo durante la noche. Y de aquel mundo onírico que existió el tiempo que permanecí dormido es posible que algo persista retenido en mi memoria mas, muy probablemente, ya nada quedará de él antes de que me haya incorporado y las plantas de mis pies reposen sobre el helado suelo del dormitorio.
Existencia efímera, pues, la de los sueños de aquel que, muy a su pesar, no suele recordarlos.

jueves, 20 de enero de 2011

Eclosión

Aquí comienza mi blog... que ya era hora. Llevaba meses dándole vueltas y, finalmente, he dado el paso, supongo que por aquello de que año nuevo, vida nueva y nuevos propósitos. El caso es que si no me veía muy convencido era porque no andaba yo muy fino estos últimos años en esto de escribir, de reflexionar y de crear, como si después de más de una década escribiendo canciones y otras hiervas se me hubiese secado el pozo de la creatividad o me hubiesen abandonado las Musas. Pero, en fin, supongo que todo es ponerse.
El caso es que esto es el comienzo de algo, no sé si grande pero sí espero que útil y entretenido, al menos para mí. Y espero que pueda servirme para volver a atraer a esas Musas que se olvidaron de mi. De momento y para romper el cascarón, empezaré publicando escritos que hice en un pasado remoto y  olvidado, cuando todo sin duda era mejor y, en concreto, esta primera entrada se la dedicaré a algo que escribí hace ya casi dos décadas y que hoy me ha servido para darle nombre a este blog; algo que en principio quería ser la letra de una canción pero se quedó finalmente en una especie de creación poética en prosa y que no deja de ser, en realidad, una descripción surrealista y bastante fiel del concepto que tengo de mi mismo: