domingo, 29 de enero de 2012

Claramente... ¡Caray!

Tengo una amiga que juega con las palabras como un niño juega con la arena de la playa, construyendo pequeños castillos efímeros pero grandes en sí mismos que duran lo que la marea de tu mirada quiera que duren en tu retina aunque, luego, su huella permanezca en la desolada arena de tu mente de por vida.
Mi amiga es capaz de coger un par de conceptos frescos y unas cuantas palabras mondadas y hacerte una exquisita tortilla de palabras dándole vueltas en la sartén de su blog como si de un experimentado cocinero se tratase.
Hoy he recibido por sorpresa un correo electrónico suyo invitándome a participar en otra de esas grandes genialidades que le salen de la cabeza de vez en cuando y, al poco, me he sorprendido visitando, leyendo y releyendo las pequeñas delicatessen conceptuales que publica en su blog (http://unalenguamuylarga.blogspot.com/). El caso es que un hecho tan insignificante como éste ha sido suficiente para llenar una mañana de domingo que, a todas luces, iba camino de convertirse en insulsa y anodina y, sólo por eso, he creído conveniente dedicarla esta entrada como un pequeño homenaje a su grandeza personal y creativa.
Y es que, ¡caray!, sólo he tenido oportunidad de conocer a gente tan claramente original y que espolee mi mente de esta manera una vez (bueno, dos... la otra, curiosamente, fue la que nos presentó) en muchas vidas.
Gracias.

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. A que sí! Es la leche a la par que sorprendente! jeje

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    2. Muy buena. En serio. Además hace un estilo de blog al que llevo yo tiempo dando vueltas y sin terminar de atreverme a dar el paso...

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    3. Lo decía en serio lo de sorprendente. Que si he escrito esto es porque lo pienso. Pues, ya sabes, da el paso. Desde aquí te animo a que lo hagas

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